Historia de una lesión (III)
Ya ha pasado un mes desde que sufriera la lesión que me está impidiendo entrenar con normalidad y con la frecuencia que quisiera. Durante esta última semana he pasado por altibajos, llegando a pensar en algún momento que no llegaría a la media maratón de Bilbao de mediados de Octubre, una de mis grandes citas de este otoño.
A principios de la semana pasada visité a un amigo doctor para que le echara un vistazo a mi pie. Tras mirarme, contarle mis síntomas y como había surgido la molestia llegó a la conclusión de que no era fascitis plantar y tal vez tampoco tendinitis en el aquiles. Si fuera esto último, no sería muy fuerte ya que no notó nada raro en la exploración y yo tampoco tuve ninguna molestia mientras lo hacía. Me aconsejó seguir corriendo de manera muy suave, parar si sentía dolor y tomar un anti-inflamatorio durante unos días.
El pie izquierdo es el lesionado
Y eso es lo que estoy haciendo. Llevo ya un par de días tomando anti-inflamatorio y saliendo a correr más frecuentemente. Esta pasada semana he sumado 13 km muy suaves y la molestia prácticamente no ha aparecido, sobretodo estos dos últimos días. También, después de cada entrenamiento dedico unos minutos a estirar, cosa que antes no hacía.
Volumen de kilómetros en las últimas semanas
Mañana dejaré de tomar el anti-inflamatorio. Veremos como evoluciono durante esta semana, pero a día de hoy soy más optimista y ya empiezo a ver luz al final del túnel.
¡Ya no le tengo miedo a los burpees!
Recuerdo cuando empecé a practicar esto de Freeletics que tardaba más de media hora en realizar la rutina de Aphrodite. Concretamente la primera vez que lo hice tardé 39:04. Los burpees eran infernales y no conseguía encadenar al final más de tres seguidos. Nueve meses después, hoy, he batido por segunda sesión consecutiva mi record en Aphrodite, dejándolo en menos de 16 minutos.
Y es que hace unos días encontré el secreto a los burpees. Lo que antes era una pesadilla, y me daba "pereza" enfrentarme a ellos, ahora es todo un aliciente y tengo ganas de hacerlos. Todo se ha debido a un cambio en la estrategia a la hora de hacer estas series.
Fuente: http://joshuaspodek.com/
La rutina de Aphrodite consta de 5 series de 3 ejercicios. Exactamente así:
50 burpees, 50 sentadillas, 50 abdominales
40 burpees, 40 sentadillas, 40 abdominales
30 burpees, 30 sentadillas, 30 abdominales
20 burpees, 20 sentadillas, 20 abdominales
10 burpees, 10 sentadillas, 10 abdominales
Fin de la sesión
Esta claro que los primeros días no podía hacer más de tres burpees seguidas, pero con el tiempo logré encadenar series de 10 y con mucho esfuerzo de 20. Las hacía seguidas, sin descanso, y siempre en modo fácil. Hacerlas seguidas provocaba que tuviera que descansar tras esos diez burpees entre 30 segundos y un minuto. Eso hacía perder demasiado tiempo. No obstante, con esa estrategia logré terminar la sesión en algo menos de 20 minutos.
Sin embargo, hace unos días probé una nueva estrategia. Esta ya me permite hacer los 50 burpees sin necesidad de parar y en tres minutos. El truco consiste en hacer una micro pausa entre burpee y burpee de un segundo. Para mi ese tiempo es suficiente para recuperarme del anterior y afrontar el siguiente. Con esa estrategia ya soy capaz de hacer todo un Aphrodite sin parar, algo impensable hace unas semanas.
Historia de una lesión (II)
Desde el día 19 de Julio no salgo a entrenar con asiduidad, como antes. He salido un par de días sueltos para probarme, pero en dos semanas no he sumado ni 15 kilómetros.
Cuando empecé a ver que la molestia empezaba a sentirla más de lo debido, como ya os comenté, empecé a investigar por internet y vi un ejercicio que podía ser bueno para recuperarme. Desde entonces lo he estado practicando. Se trata de unos ejercicios excéntricos para el tendón de aquiles como se muestran en la siguiente figura.
Siempre que he podido los he practicado y la verdad que con buenos resultados. También he aplicado un par de días frío en la parte afectada, pese a que no me dolía en reposo (la molestía solo se manifiesta al correr). Pero había que asegurarse de que no fuera a más.
A día de hoy, la molestia va remitiendo. Prueba de ello, es que a veces ya me olvido de ella, y eso es buen síntoma.
Continuará...
Historia de una lesión (I)
Fue hace dos semanas mientras preparaba la carrera de San Lorenzo del Escorial, una carrera caracterizada por esa tremenda pared de más de un kilómetro de longitud, la cuesta "rompecorazones". En la preparación de esa carrera estuve haciendo series en cuesta. En uno de esos entrenamientos, concretamente el último antes de la carrera hice series de 100 metros. En la última, como mandan los cánones, eché el resto y conseguí mi mejor tiempo (17 segundos), pero tal vez no debí haber forzado tanto.
Al llegar a casa y enfriarme noté una ligera molestia en el pie izquierdo al caminar. Muy leve, pero molestia. Quedaban dos días para la carrera y confiaba en que se fuera. Llegó el día de la carrera y durante el calentamiento volvió a hacer aparición durante unos minutos. Después ya nada.
Este pasado sábado volví a entrenar tras una semana parado. No por la lesión, sino por otros motivos, como el calor, fin de la temporada, descanso, etc... Al empezar a correr volví a notar esa molestia, y volvió a durar unos minutos. Cuando caliento desaparece, pero ahí ya saltó la alarma. Después de una semana parado esperaba que hubiera desaparecido, pero no. Seguía ahí.
¿Como es exactamente esa molestia, os preguntareis? Se trata de un dolor en el tendón de aquiles que se manifiesta al correr, al despegar el pie del suelo. Estuve informándome sobre que podría ser. Tras buscar y leer algún foro y web de medicina (de los fiables) llegué a la conclusión de que podía ser una tendinitis en el tendón de aquiles, una lesión bastante frecuente en el mundo del running, y en el mundo de las transiciones al barefoot.
Inicio hoy una serie de entradas dedicadas a como se desarrolla la lesión. Tal vez mi experiencia pueda ayudar u orientar a otras personas que también la sufran.
Continuará...
Un año más nos enfrentamos a la Rompecorazones
Una de las enseñanzas que me traje de la pasada carrera Rock&Run de San Lorenzo es que una cosa es San Lorenzo del Escorial y otra cosa es la Villa del Escorial, situada esta última en las faldas del cerro.
Y parece ser que hay cierta rivalidad entre ambas poblaciones, como suele pasar entre localidades vecinas.
Siempre me he estado refiriendo a esta carrera como la carrera del Escorial. Pues muy mal por mi parte. Es la carrera de San Lorenzo del Escorial.
Venía de hacer esta carrera en casi 39 minutos el año pasado, y dada mi mejor estado de forma de los últimos meses, me propuse correrla en 35 minutos. Sería una importante mejora pero me veía con fuerzas.
Para mi gusto el ambiente de esta carrera es de los mejores. Carrera nocturna, marco incomparable al lado del Monasterio, grandes vistas, corredores disfrazados, rock and roll… en definitiva, todo propicio para pasar una buen día en San Lorenzo, con el colofón final de la carrera.
Mis sandalias volvieron a llamar la atención durante el calentamiento por la explanada del monasterio. Aún resulta raro ver a un corredor ataviado con este calzado… Eran muchos los que al pasar a mi lado apuntaban su mirada a mis pies. Incluso algunos lo comentaban con su compañero.
Cuando quedaban algo más de quince minutos me coloqué en la línea de salida. Si quería lograr el objetivo tendría que salir lo más adelante posible. Así que me coloqué en la tercera o cuarta fila pese a que ello provoca un gran nerviosismo. Está uno deseando que se de el pistoletazo de salida para echar a correr.
¡Y comenzó la carrera! Los primeros metros son bastante rápidos, hasta que se llega a un pequeño repecho antes de completar el primer kilómetro. Durante ese tramo corrí junto al gran corredor popular Shinichi. En el mencionado repecho se me escapó y ya no volví a verlo… Una máquina el gran Shin!
Posteriormente llegaba un llano por una calle adoquinada céntrica, con mucho ambiente en las aceras, y una pronunciada bajada para volver a encarar otro gran repecho. Una subida importante donde ya se va aclarando la carrera.
Después llegaría terreno asfaltado y en leve descenso. El terreno asfaltado es el que mejor le va a mis sandalias, y es donde puedo rendir mejor. Durante ese tramo pude recuperar muchas posiciones, llegando a rodar a ritmos de 3:30 min/km.
A mitad de carrera, y trás ese repecho del segundo kilómetro, empecé a notar una de las sandalias un poco flojas. Por la posición al subir esas empinadas pendientes, una de los ajustes se había aflojado. No obstante no me impidió continuar corriendo, aunque ya no con la despreocupación que hubiera querido.
Y llegó la temida cuesta rompoecorazones, esa por la que estábamos ahí todos los corredores. Es impresionante girar a la derecha y encontrarte esa enorme pared de un kilómetro. La gente rebosa las aceras, animando y aplaudiendo sin parar. Es muy emocionante, es como subir un mítico puerto del Tour de Francia.
Una vez hecho ese giro cada corredor toma su ritmo y su estrategia para subir la cuesta. Muchos andando, otros corriendo a pasitos cortos, otros andando a pasos largos, etc..
Como las dos años anteriores, la subí sin parar de correr, y esta vez mejorando en más de un minuto mi marca del año anterior. Debido a la extrema dureza de la cuestatiene una clasificación a parte y es cronometrada. Mi tiempo fue de 9:11 quedando en el puesto 113 de 918.
Tras coronar la cuesta llega la parte de final de la carrera. Un vertiginoso descenso hasta prácticamente la línea de meta. La mayor parte de ese tramo tuve que ir frenándome, ya que resulta muy fácil que los pies se vayan y puedas llegar a no controlarlos. Al menos esa es mi sensación por mi forma de correr. Perdí un cierto número de posiciones en esa bajada, quizá la opción de quedar entre los cien primeros.
Y tras 36 minutos y 11 segundos desde que se diera la salida cruzaba la línea de meta. No conseguí mi objetivo de los 35 minutos pero me di por satisfecho con esa marca. Una mejora muy importante respecto a años anteriores.
Y así terminaba mi tercera participación en esta carrera veraniega. En los años anteriores estos fueron mis tiempos:
2011: 39:53 (zapatilla amortiguadas)
2013: 38:54 (zapatillas minimalistas: Merrel Trail Glove)
2014: 36:11 (sandalias Luna Sandals)
Carrera Nocturna de Guadalajara... con sandalias!
En la noche del pasado sábado tuvo lugar la primera edición de la Carrera Nocturna de Guadalajara, muy atractiva como suelen ser (al menos para mi) las carreras de este tipo.
El trazado a priori no parecía demasiado complicado. La primera parte de los 11 kilómetros de que constaba la prueba tendían hacia abajo para volver a subir en los últimos kilómetros. Estuve haciendo cuentas y pensé que en 45 minutos podría completarla.
Fuimos unos 500 corredores los participantes en esta primera edición. Un buen número que te permite correr desde el principio, sin esos primeros kilómetros esquivando corredores de las carreras masificadas.
Si quería cumplir mi objetivo de hacerla en 45 minutos tendría que colocarme muy arriba en la salida. Al final pude colocarme en la mismísima primera línea. Era la primera vez que saldría desde esa posición y... ¡qué nervios y tensión se sienten desde ahí!
Ni que decir tiene que volví a calzarme las sandalias Luna Sandals Venado. Definitivamente ya es el calzado con el que más cómodo me siento corriendo, y además ya soy capaz de alcanzar ritmos muy altos con ellas.
Y a las diez de la noche dio comienzo la carrera. Tras salir del parque de la Concordia, lugar donde estaba situada la salida y meta, descendimos por una calle de considerable desnivel que terminaba en un giro de noventa grados a la derecha. Íbamos muy lanzados y tuve que frenarme sobremanera... A partir de ahí comenzó una pequeña subido que se prolongó un par de kilómetros.
Y así, corriendo a ritmo próximos a 4 min/km llegamos a la parte que creía que era favorable. Pero no fue como yo esperaba... Nos adentramos en un camino de grava que se prolongó del kilómetro 1.5 al 4 apróximadamente. Fue la peor parte y donde más posiciones perdí. A partir de ahí y hasta el kilómetro 8 hice mis mejores tiempos, consiguiendo remontar posiciones. Llegué a rodar a ritmos inferiores a 3.30/km haciendo mi mejor parcial en 3:39 (km 6).
A partir del kilómetro 8 el terreno empezó a picar hacia arriba, tanto que en algunos tramos tuvimos que subir escaleras! (la primera carrera en que me encuentro con esa circunstancia). Los ritmos ya empezaron a decrecer y empezamos a sufrir... pero ya quedaba poco, había que aguantar.
Finalmente llegamos nuevamente al parque de la concordia, con una equivocación por mi parte que casi me cuesta perder algunas posiciones. Y tras un fuerte sprint, logré entrar en meta con un tiempo de 47:07 (por mi reloj) en el puesto 20 de la general.
Sin duda una de las carreras más rompe-piernas que he corrido hasta la fecha. Buena organización por parte de los voluntarios, aunque se echó en falta señalizar los puntos kilómetricos (al menos yo no los vi) y cronometraje con chip.
De todos modos, enhorabuena a la organización y a por la segunda edición. Allí estaremos mis sandalias y yo!
¡Lo conseguí! Carrera del Agua 2014
El pasado Domingo 18 de Mayo participé en la Carrera del Agua, celebrada en Madrid. Era mi primera participación en esa carrera de diez kilómetros.
El calzado que elegí para la carrera fueron las sandalias Luna Sandals, pese a que no las solía usar cuando quería rodar rápido, y más cuando quería atacar una MP. Sin embargo en los últimos días había notado una gran mejoría con ellas. Ya podía rodar sin problema con ellas por debajo de los 4 min/km así que decidí correr con ellas. Me veía con confianza para hacer una buena marca con ellas.
Sería mi segundo 10k con ellas. La vez anterior fue la carrera de Madrid Corre por Madrid, apenas tres días después de estrenarlas. Esa vez invertí algo más de 45 minutos, parándome dos veces a ajustármelas.
Durante en el calentamiento, en esos trotes que solemos hacer por las inmediaciones de la salida me saludó un corredor. Como era de esperar le había llamado la atención mi calzado. Me estuvo preguntando por el, llegando a pensar que corría así por algún tipo de promesa. No daba crédito a que se pudiera correr así, mas cuando le comenté que con ellas había gente que corría ultramaratones por montaña sin ningún problema.
En la carrera participaba Chema Martinez y otros conocidos, como Kira Miró y Miguel Angel Muñoz (del antiguo grupo UPA Dance).
Antes de la salida Chema se estuvo paseando por el pelotón con una cámara deportiva en mano. Como siempre, derrochando simpatía y buen humor.
La carrera se presentaba como propicia para hacer una buena marca. No la había corrido nunca, pero viendo la altimetría y según comentarios, parecía buena para atacar mi mejor marca personal, 40:34 en la pasada Carrera de los Bomberos de Madrid.
La salida estaba organizada por cajones, según dorsal (los dorsales se asignaban según los tiempos de los corredores). Mi cajón asignado fue justo detrás de la élite (acredité 40 minutos). Creo que nunca había estado tan bien situado en una salida. A medida que se acercaba el momento de comenzar a correr más temía por sufrir algún pisotón. Es uno de los riesgos que tiene correr con sandalias, aunque solo en la salida…
¡Y comenzó la carrera! La primera parte estaba maracada por bajadas y subidas. El objetivo era rodar en estos primeros kilómetros por debajo de 4 min/km antes de llegar a la parte complicada, el tramo de subida del Paseo de la Castellana. Aguanté bien en estos primeros kilómetros, intentando también no cebarme, sobretodo durante el primer kilómetro.
Después de pasar por el Santiago Bernabeu comenzó la subida de La Castellana. No era mucha distancia (apenas dos kilómetros), pero seguro que se notaría Pasé el kilómetro cinco en algo más de 20 minutos, ya en plena subida. Si conseguía aguantar ese ritmo hasta Plaza de Castilla tendría opciones del sub40 (en mi foro interno estaba convencido de que lo lograría, pero no me quería confiar).
Fue en mitad de la subida cuando me adelantó el globo del ritmo de los 40 minutos. Yo seguí a mi ritmo, confiaba en poder volver a alcanzarlo en la bajada de Bravo Murillo.
Por fin coronamos La Castellana, llegando a Plaza Castilla. Ya había pasado lo peor de la carrera. Ahora había que dejarse llevar y rodar por debajo de 4 min/km. Ya no quedaba otra si quería bajar de los 40 minutos.
Avancé bastantes puestos durante la bajada de Bravo Murillo, rodando según lo previsto. Se aproximaba la llegada a la Meta y me veía con posibilidades, aunque llevaba un pequeño desfase entre mi GPS y los puntos kilómetricos. Siempre me marcaba el kilómetro unos metros antes, lo cual me hacía pensar que no iba tan bien como creía…
Al llegar a Canal, donde estaba situada la Meta, el piso cambió. Entramos por la pista de tartán que rodea el parque. Me resultó muy incomodo correr por ahí. Noté que perdía seguridad en mi pisada. Parece paradójico al tratarse de una superficie blandita, pero así fueron mis sensaciones.
Entré al parque según mi cronómetro en el minuto 39. Había que darlo todo. Ya se oía la megafonía de la llegada, aunque aún no la veía. Al girar al fondo a la derecha ya la pude ver. Restaban unos 20 segundos para el minuto 40. Tenía que conseguirlo… Lo di todo en esos metros y al final logré pararlo en 39:59, justo al límite.
¡LO CONSEGUÍ!








